Hoy, 8 de marzo, queremos poner en el centro a muchas de las mujeres que forman parte de la misión de MISOL.
Mujeres jóvenes que acceden a estudios superiores gracias a proyectos de acompañamiento educativo.
Mujeres mayores que reciben apoyo y cuidados para vivir con dignidad.
Madres que participan activamente en los procesos educativos y comunitarios de sus hijos e hijas.
Mujeres que, desde contextos de pobreza o exclusión, encuentran nuevas oportunidades para construir un futuro distinto.
En los proyectos de MISOL acompañamos a mujeres en diferentes etapas de la vida, promoviendo el acceso a derechos fundamentales como la educación, la salud o la alimentación, y generando oportunidades para fortalecer su autonomía y su participación en la comunidad.
Este trabajo es posible gracias al compromiso de muchas otras mujeres. MISOL es una obra impulsada por la Congregación de Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia, y hoy sigue contando con el liderazgo y la dedicación de hermanas, profesionales, voluntarias y colaboradoras que, desde distintos lugares, trabajan cada día para acompañar a las personas y familias más vulnerables.
Hoy queremos reconocer a todas ellas: las que acompañan y las que, con su esfuerzo y valentía, transforman su vida y la de sus comunidades.
Porque cuando una mujer avanza, toda la comunidad avanza con ella.















